domingo, 15 de enero de 2012

aprendiendo a ordenar bien sujeta en este ojo de huracán




y ayudamos a avanzar
esta sinfonía de silencio
las ligerezas de araña,
los látigos de saliva,
las delicadas jorobas
que nos aportarán
las compasiones necesarias

mañana veremos el mar
y merendaremos unos restos,
pescaremos unas ideas de más,
de las que naufragan entre
la espuma y el aceite
a la deriva de la tarde

tengo un sueño incendiario:
te he visto como un duende,
de puntillas sobre una mandarina
le has dicho cuatro cosas al mundo
y sólo te puedo decir
que estoy de tu lado

dejemos resbalar
estas tibiezas de caramelo,
ilusiones que no maltratan
y que no parecen tanto
cuando la voz las reconoce

pues todo está sumando:
la presencia infinita,
la piel que se rasga
y deja asomar la mermelada,
las monedas, las hormigas

me vas enseñando a ordenar
bien sujeta en este ojo de huracán

me voy contigo,
me noto, lo siento

lo aprendo todo,
tan suave, tan quieta
en un movimiento
que es de susto

¿qué puedo decir
si me preguntan?

te podría dedicar las gracias
pero, es bien poca cosa.

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